IGNACIO MARDONES RESTAT
En representación de la familia de don Ignacio
Mardones Restat, queremos agradecer sinceramente la presencia de cada uno de
Uds. precioso tiempo, unas hojas para llegar hasta aquí y acompañarnos
en estos momentos.
Gracias, de verdad, muchas gracias.
No elegimos nuestros nombres.
Sus padres le llamaron Ignacio, nombre de soldado, de guerrero del espíritu.
Soldado
por su valor, su coraje, su humildad, su sencillez, guerrero, porque aprendió a atravesar adversidades llenando
de risas a quienes lo rodeaban.
Dos
pilares fundamentales
estructuraron de manera indeleble su formación.
Primero: ser el cuarto hijo de una familia de dieciséis hermanos en el
siglo XXI. En nuestra cultura occidental, una familia así, es hoy algo no
visto, un bien muy escaso.
El particular ejemplo de su padre
don Francisco Mardones y de su madre doña Berta Restat, le acrecentó su sentido
gregario, al saber estar en compañías de otros sin distinción, Esto contribuyó a
la formación de su carácter, a desarrollar
la tolerancia, a compartir juegos, sentimientos y experiencias.
Huellas profundas, muy preciosas, dejadas por su entorno familiar, que por cierto quisiéramos heredar y transmitir a las generaciones futuras.
Segundo: la formación en el Liceo Alemán, allí aprendió y se despertó su inquietud y búsqueda del saber que se tradujo en esa sed de escudriñar en las páginas de la historia, de la cual rescataba objetos antiguos que coleccionaba para acercarnos el ayer.
En las aulas germanas se le inculcó perseverancia, sentido del trabajo y del esfuerzo. Supo apreciar con mucho afecto lo recibido en el Colegio y retribuir siendo Presidente del Centro de ex-alumnos.
A éstos dos sólidos pilares agregamos algo muy propio, un sentido de libertad muy singular, como un ave que no nació para vivir enjaulada canalizó este valor a través del arte en diversas expresiones por ejemplo su afición a la música clásica, sus manos rompían cadenas en las teclas del piano, cello, corvo o saxofón. (No sé que pensarían sus vecinos)
La Poli recuerda que a veces pasaba por la casa en
Bulnes a despertarnos con acordes de teclado los Domingos al mediodía con el piano nos decía que es hora de levantarse del sueño, del
letargo, la vida pasa fugaz, hay que vivirla salgan sobrinos de la cama vengan a reír con el sol, con la lluvia, a gozar del
viento y los porotos
con Nachito
no se pasan penas
o las penas se pasan
doble cualidad
Su entrañable amor a sus hijos lo
expresó con simbólico talento de artista al pintar sobre el altar de la Capilla del Monte la
reproducción de un icono de la Virgen María con el niño Jesús en los brazos, los
dos ángeles que le acompañan tienen cara de Patricio y Marisol.
Este sentido de libertad lo acompañaba por doquier, en la parcela de San
Bernardo, en los picaderos del Santiago Paperchase Club, al saltar vallas,
fosos, montado en un caballo.
Cruzando los problemas con elegancia, con distinción,
con creatividad
por 91 años, como un
diestro equitador.
Era un arquitecto y constructor de la vida, restaurador que
sabía maestrear.
Estuvo siempre ligado a los materiales que edifican, que
cobijan, que amparan, que comunican,
la arena, las piedras, ladrillos y cemento, puertas y
ventanas, rasantes
y medianeros
por algo
ya de joven participa como ejecutivo en la Corporación de Reconstrucción y
Auxilio al terremoto de Chillán en 1939.
Por 10 años colaboró en la oficina profesional de
arquitectura de su hermano mayor Héctor, años mas tarde en la de sus hermanos
menores Julio y Gonzalo y posteriormente con sus sobrinos Carlos y Gonzalo
Donde estuvo dejó huellas, dejó risas, sembró esperanza
En la poesía descubría la belleza de las palabras de los españoles, Campoamor era uno de sus favoritos, pero permítanme citar en su homenaje una estrofa, una copla de Jorge Manrique a la muerte de su padre:
nuestras vidas son los ríos
que van
a dar en la mar
que es
el morir:
allí
van los señoríos
derechos a se acabar
y
consumir;
allí
los ríos caudales
allí
los otros medianos
y más
chicos;
allegados, son iguales
los que
viven por sus manos
y los ricos
la muerte nos desnuda, nos iguala,
somos polvo y al polvo volveremos 1
nada hemos traído a
este mundo y nada podremos llevarnos 2
somos peregrinos,
estamos de paso, nuestra ciudadanía está en los cielos 3
somos como el humo, como la sombra como la neblina que en la mañana es y por la
tarde se disipa 4
somos como aguas derramadas por tierra que no pueden volver a
recogerse 5 acabamos nuestros años como un
pensamiento 6enséñanos Señor, a contar así nuestros días,para que traigamos al
corazón sabiduría 7
Le gustaba descifrar enigmas, paradojas, he aquí una
“...mejor el día de la muerte que el día del nacimiento
mejor
es ir a la casa del luto que a la casa del banquete;
porque
aquello es el fin de todos los hombres,
y el que vive lo pondrá en su corazón."
“mejor
es el pesar que la risa;
porque
con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.”
Eclesiastés 7: 1:3
Cuando la vista desde sus ventanas se empezó a oscurecer y fue perdiendo la mirada, cuando después de la operación estuvo muchos días casi sin ver, cuando no se distinguen los tropiezos en el camino, supo mirar para no caerse, sin amargura, hacia dentro del alma cual lazarillo los ojos de la fe se tornaron un faro, una lámpara a sus pies fueron su guía que le llevaron a reavivar su comunión con el Creador.
Digo esto no como un convencional cumplido pues en esos días, en casa de mi madre, su hermana, su ahijada, (que linda costumbre: hermanos mayores apadrinando a los menores) donde con mutuo agrado pasó parte de su convalecencia un día cualquiera, que dejó de ser cualquiera una conversación de sobremesa nos llevó a descorrer como un telón las cortinas de los cielos e indagar en el misterioso mundo de lo invisible pudimos vislumbrar los destellos del mas allá
y concordar maravillándonos con las revelaciones que Dios nos deja al respecto en su palabra por eso con conocimiento digo que, aunque su cuerpo está aquí delante nuestro, inerte Él creyó que era cierto aquel diálogo en la cruz cuando el Nazareno le dice al arrepentido
Amen, amen, dico tibi, de cierto, de cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso 8
Por eso
digo que aunque su cuerpo está aquí delante nuestro, inerte
porque él creyó que era cierta esa
promesa su espíritu
está ahora gozando de tan dulce compañía.
Eso debe conjugar nuestro
pesar
el de su esposa, hijos,
nietos, yerno y nuera
hermanos, hermanas, sobrinos, amistades.
Y tiempo
mas tarde cuando llega la hora en que aún se encorvan los hombres fuertes
9 y se debilitan
los huesos, quebrado de caderas
en su lecho de enfermo de hospital,
en compañía de otros, animaba a sus
vecinos.
Q
ué lección nos daba a quienes le visitamos, su
sencillez, su austeridad, su sana y santa resignación, para adecuarse a las
circunstancias con optimismo: su
propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable allí. al comentar de introducción el estado de la salud del
cuerpo pasamos a comentar la salud del alma
me pidió le leyera una epístola de San Pablo, pues a él le
costaba leer
Esto animaba la soledad de las horas, irradiaba su espíritu hoy
ahora que el espíritu del tío Ignacio está con Dios
ahora que él está en la morada prometida
bajo este cielo
azul de lo infinito
como familia nos reunimos para despedir a uno de
nuestros 16 patriarcas
Hemos venido a este camposanto a decirte hasta luego,
hasta pronto
nos reiremos mañana, continuaremos sin apuro la tertulia
interrumpida hoy por un instante, tu allá, nosotros acá esperando nuestro turno
¿quién será el próximo
no lo sabemos
Pero entendemos que hay que
preparase, que es de sabios vivir apercibidos:niños, jóvenes y adultos,
la muerte no respeta edades
Hoy aquí en esta despedida nos
comprometemos y espero que ustedes lo hagan también conmigo, a cuidar el huerto
de nuestro corazón a desmalezar botando los rencores, perdonando,
sacando espinas, apreciando la familia amándonos
los unos a los otros, velando.
Que la impiedad nunca pise la puerta de tu alma.
Creemos en ti Padre nuestro que
estas en los cielos mas allá del azul de lo infinito
confiamos en ti Señor, que tu palabra es fiel, que
cumples tus ofertas.
Consuela Jesús nuestros corazones
Por tanto plugo a Dios en su sabia providencia,
separar de nosotros el alma de nuestro ya glorificado hermano en la fe,
Ignacio, nosotros amorosamente encomendamos su cuerpo a la tierra,
tierra a tierra, ceniza a ceniza, polvo a polvo,
esperando la resurrección en el día
postrero cuando se toque la trompeta, cuando anuncie el arcángel que ya tiempo
no habrá
cuando todos los que están en los sepulcros oirán la voz
10
cuando todo ojo
le verá 11
cuando toda rodilla se doblará
cuando toda lengua confesará que Jesucristo es el
Señor 12
Ignacio Mardones Restat, tío Nacho
descansa en paz
Referencias:
1.- Gn 3:19, 2.- 1 Ti 6:7
3.- Fil 3:20 4.- Stgo 4:14 5.- Job 6.- Sal 90:9
7. Sal 90:12 8. Lc 23:43 9. Ecl 12:3 10. Juan 5:28
11. Apoc 1:7 12. Fil 2:11
Palabras pronunciadas por su sobrino Francisco Javier Rivera
Mardones en el cementerio Parque del Recuerdo el día Viernes 20 de Julio de
2001